El efecto invernadero y el ciclo de la contaminación ambiental – ahorro de luz eléctrica

La interacción entre los 5 componentes que forman la tierra (atmósfera, hidrosfera, litosfera, criósfera y biosfera) los forzamientos externos como las erupciones volcánicas, las variaciones solares y los cambios producidos por el hombre en la atmósfera, forman las transformaciones en el sistema climático. Para evitarlas, es necesario llegar al ahorro de luz eléctrica. Debido a que esta última capa se encuentra constituida por diferentes tipos de gases, es la más sensible al impacto que produce cada una de las variaciones y durante décadas el hombre ha contribuido a que el fluido por el cual se compone, se debilite cada vez más llegando a optar por el ahorro de luz eléctrica como una manera de contrarrestar este daño.

            Cuando un gas absorbe energía, la misma se transforma en un movimiento molecular interno que produce un aumento de temperatura. Los gases en la atmósfera que absorben la radiación que proviene de la tierra, son conocidos como gases de efecto invernadero. Cuando se altera el ciclo natural del efecto, la temperatura en la tierra cambia, llegando a superar los grados para los que está dispuesta a soportar. Cada actividad que se lleva a cabo sin tomar en cuenta estos gases, provoca un desbalance energético en la tierra, por lo que se debe tomar medidas como el ahorro de luz eléctrica para evitarlo un poco.

Algunas generalidades sobre los gases de efecto invernadero

            Los gases naturales o antropógenos, son los componentes gaseosos de la atmósfera que absorben y emiten radiación en determinadas longitudes del espectro de la radiación infrarroja emitida por la tierra y las nubes. El ahorro de luz eléctrica ayuda a que ciertos gases como el dióxido de carbono no sea una mala influencia para la tierra. Sin embargo, cuando se da este fenómeno se produce el efecto invernadero. Los principales gases son el H2O, el CO2, el N2O, el CH4 y el O3. Existen otros creados estrictamente por las actividades humanas como los halocarbonos, hexafluoruro de azufre (SF6), los hidrofluorocarbonos (HFC) y los perfluorocarbonos (PFC) que se pueden clasificar en gases de efecto directo e indirecto.

            Los gases de efectos directo son los que llegan directamente a la atmósfera, mientras que los indirectos son contaminantes del aire local y contribuyen con la producción del ozono troposférico. La producción de energía y el daño al subsuelo de la tierra incrementa la cantidad de cada uno de ellos en el aire y por ende se fortalecen los impactos si no se toman medidas como el ahorro de luz eléctrica. Se pueden dividir de la siguiente manera.

Gases directos

  • Dióxido de carbono (CO2): es uno de los gases más importante en el sistema atmósfera-océano-tierra y se encuentra directamente asociado a las actividades humanas y después del vapor del agua es el segundo gas que contribuye con el calentamiento global. Se emite principalmente por el consumo de combustibles fósiles y por la deforestación. Para reducirlo se puede recurrir al ahorro de luz eléctrica.
  • Metano (CH4): es un fuerte gas de efecto invernadero y participa en la capacidad de oxidación de la troposfera. Su producción proviene de la descomposición de materia orgánica en sistemas biológicos.
  • Óxido nitroso (N2O): contribuye con el efecto invernadero y proviene de los océanos, la quema de combustibles fósiles, agricultura y biomasa. Para reducirlo también se puede recurrir a sistemas que permitan el ahorro de luz eléctrica.
  • Compuestos halogenados: tienen un efecto importante sobre el forzamiento radioactivo. Son utilizados como refrigerantes y son fabricados. Al perder los átomos de bromo y cloro destruyen el ozono.
  • Vapor de agua: es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera. A través de las nubes se puede atrapar el calor que se encuentra debajo de ellas calentando el planeta.

Gases indirectos

  • Óxido de nitrógeno: son diferentes gases que se presentan en la troposfera y se originan en las centrales de energía, por la quema de biomasa, entre otros. Ciertamente por estar relacionados con la mezcla de aire/combustible tiene un efecto muy importante en las emisiones de gases. Para reducirlo no solo se puede proceder con el ahorro de luz eléctrica, sino también producir combustibles limpios.
  • Monóxido de carbono: es un componente que puede oxidar el carbón, el nitrógeno y el azufre. Directamente no perturba al efecto invernadero pero su cantidad contribuye con la formación como el metano y el ozono.

Concentración de los gases de efecto invernadero

      Uno de los efectos más relevantes de los gases de efecto invernadero es el incremento de temperatura promedio del aire y del océano, del derretimiento de los glaciares y el aumento del nivel del mar. Si no se ataca cada uno de los factores que impactan al cambio climático, la humanidad estará condenada a desaparecer en algunos años. El ahorro de luz eléctrica es necesario, pero lo más urgente es reducir la producción energética a través de los combustibles fósiles.

      Las concentraciones atmosféricas más altas las tiene el metano y dióxido de carbono. Ambos gases producidos por las actividades más importantes a nivel mundial como lo son la explotación de combustibles y la agricultura. El CO2 desde la década de los 90 hasta mediados del 2006 se había incrementado en un promedio de 6,4 gigatoneladas de carbono al año. La concentración de metano se ha incrementado notablemente desde la era preindustrial en 715 partes por billón y la concentración de óxido nitroso hasta 319 partes por millón hasta el año 2005.

      Cada incremento provocado ha sido causa de las acciones de los seres humanos y de las actividades industriales que se realizan. A mediados de los años 90, cuando el problema del calentamiento global y de la emisión de gases se hizo evidente, se comenzaron a tomar ciertas medidas como el ahorro de luz eléctrica. Sin embargo, el compromiso de los países desarrollados no ha sido suficiente para disminuir los cambios en el clima y en el ambiente, ya que aún las actividades económicas siguen siendo producidas por los combustibles fósiles. La educación debe jugar un papel importante para que las nuevas generaciones sean conscientes de la importancia de los recursos naturales.

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