Indicadores de eficiencia energética para el establecimiento de políticas viables – ahorro de energía

La Agencia Internacional de Energía se ha encargado de publicar a partir del año 1997 una serie de informes sobre la situación de consumo y la eficiencia energética a nivel mundial.  El ahorro de energía ha sido un llamado de atención para todos los países involucrados en el cuidado del medio ambiente y en la lucha contra el cambio climático. Además de este punto,  la AIE ha buscado llamar la atención sobre la seguridad energética y el impacto social y económico de los altos precios de la energía para desarrollar políticas que promuevan la eficiencia energética principalmente para asegurar un mejor uso de los recursos energéticos de forma global y mantener datos disponibles de manera oportuna que permitan reflejar y comparar las características energéticas de cada país para poder proceder con las políticas.

            El ahorro de energía se ha convertido en un arma clave para la construcción de conciencia y de proyectos que inciten a la eficiencia energética. Los balances energéticos han sido la fuente principal para identificar el consumo de energía según el tipo de fuente energética. Asimismo, para desarrollar indicadores agregados para cada actividad económica como por ejemplo la energía total per cápita. Estos indicadores suelen mostrar sencillamente la evolución del consumo energético pero también pueden prestarse a confusiones cuando se utilizan de forma indebida. Dependiendo del sector que se analice se necesitan distintos datos explicativos que puedan reflejar esta evolución al igual que para el ahorro de energía.

Sobre los indicadores de eficiencia energética

            Independientemente del tipo de indicador, cada uno de ellos sirve para medir un factor en específico. Los indicadores de eficiencia energética sirven para medir la interacción entre las actividades económicas, el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono. Para quienes tienen la responsabilidad de formular políticas con respecto a este tema, les muestra donde se puede presentar un ahorro de energía. Otro de los aspectos que pueden proveer los indicadores es información sobre las tendencias de consumo de energía de cada país, además de proporcionar datos para predecir la demanda futura de energía.

            Para entender la perspectiva de las políticas energéticas, es necesario entender en qué medida las mejoras en eficiencia energética han sido responsables en los cambios de intensidad energética final en los países. Para tratar el tema del ahorro de energía, también es importante entender esta relación y para saber cuál sido el impacto de la eficiencia energética, es necesario separar el impacto de los cambios por cada actividad que se vaya a considerar para el balance energético. Para hacerlo, es recomendable aplicar un método de descomposición de factores a incluir y que pueden tener importancia al momento de cuantificar cada impacto por sector en cada país.

            Medir la intensidad energética es importante para construir indicadores de calidad y para verificar el ahorro de energía,  ya que permite definir la cantidad de energía consumida por actividad por sub-sector y uso final. Se obtiene al dividir la energía consumida por un indicador económico y puede ser determinada por varios factores como la estructura económica, el tipo de cambio o de industria base, el tamaño del país, el clima y el comportamiento para que el ahorro de energía se pueda verificar con claridad posteriormente. Cada indicador desarrollado debe ser elaborado tomando en cuenta la demanda de energía final y con niveles sumamente desagregados para representar efectivamente las mejoras en eficiencia energética.

La pirámide de indicadores de la AIE

            La AIE se basa en un método práctico para desarrollar una jerarquía de indicadores que permite colocar a los más detallados al final de la pirámide, a los menos definidos en la cúspide de la misma. La fila superior de la pirámide tiene al indicador más agregado y define la relación entre la energía consumida y el PIB. En este tramo no se considera el ahorro de energía. La segunda fila, indica la intensidad energética de cada sector, medida con base al consumo energético por la actividad de cada uno.

            Las filas más bajas de la pirámide representan los sub-sectores y el uso final de energía por cada uno y es la parte más desagregada de la torre de elementos que forman la pirámide. A partir de este tramo se suministran datos más detallados por cada área de actividad. Los indicadores agregados reflejan un panorama general de las tendencias del consumo energético en un determinado sector pero para entender los puntos clave del consumo y como las políticas elaboradas pueden influenciar la tendencia de consumo, es necesario tener datos más detallados. Estos datos ayudan a comprender como se puede llevar a cabo el ahorro de energía por sector y actividad económica.

            La jerarquía de los indicadores es muy importante dentro de la pirámide, ya que permite mostrar como pequeños cambios que pueden ser resultados de las políticas pueden estar ligados a un orden superior dentro de la misma. A partir de la pirámide se puede verificar los cambios más agregados del consumo energético. Para recolectar más datos, es necesario descender cada vez más en la pirámide, a la vez que suministra más detalles sobre la eficiencia energética. Actualmente la AIE basa su trabajo con referencia a más de 20 usos finales que cubren el sector residencial, el de servicios, industrial y el de transporte. La combinación de los datos económicos con la información suministrada por los sectores, se utilizan para identificar cuales factores influyen en el aumento del consumo de energía.

            Debido a que no todos los factores resultan relevantes para realizar el estudio en cada país, es importante darle prioridad a aquellos cuya información pueda ser suministrada por el país en cuestión y la disponibilidad de recursos con los cuales se pueda contar para recogerla. Ciertamente el ahorro de energía es un tema muy importante actualmente, ya que las actividades económicas se desarrollan cada vez más con mayor velocidad y con nuevas tecnologías, por lo que es pertinente tener una referencia del consumo energético con base a cada sector. Esto le puede permitir a cada país elaborar políticas viables para controlar la demanda y hacer del ambiente un entorno más amigable.

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